martes 12 de agosto de 2008

jardin de un plato de te

bienvenidos al vacío, o a lo que es charlar en él.

tomamos té a distancia perfecta . miro como el aire se mueve abajo de tus ojos y arriba de tu pera, niebla de nadie que sale de la boca. por las espaldas nos rodea un eco circundante, nos envuelve un clima, todo es abrigadamente cómodo y fragil . relajados aprobamos el relevamiento, la existencia de desenvolvimiento regio de nuestras pe rcepciones. estamos sentados y también flotamos .

por supuesto que me gusta el té, tiene la facilidad de que no cualquiera puede afirmar con certeza su sabor. el té tiene cierto ritual, ciertas pautas, es sólo apto para consumos de cierto tipo . tiene ciclos de comportamiento delicado y el silencio se lleva bien con esas cosas.

la tarde es fina como una gasa, pero no cabe en nuestra mesa, ni en la de nadie .

las gotas de la mesa a la luz del dia y las miradas quietas se desbordan a través del cuarto,
por las comisuras de la boca, entre las cucharas de azúcar y sobre los bordes de las pestañas, caen once milésimas de hebras de conversación deambulando.




19.08.07